Mañana es el día de los difuntos, una festividad nacional dedicada a honrar la memoria de nuestros queridos ya desaparecidos y a la oración para que las almas que todavía se encuentren en el purgatorio expiando sus pecados terrenales, alcancen el paraíso.Pero no es el recuerdo de los que ya no están entre nosotros lo que me entristece, desde hace algunos años esta solemne celebración está perdiendo su sentido debido a la influencia de ciertas fiestas paganas de origen anglosajón.
Las calabazas están tomando España, y como no se haga algo para frenar esta moda, ya mismo será imposible encontrar los tradicionales y muy españoles huesos de santo en nuestras confiterías.





